A partir de la segunda mitad del siglo XIX surgió una política colonizadora que apoyaba la subdivisión de la tierra en la Ciudad de México y sus alrededores. Durante el Porfiriato este fenómeno (en especial en el ámbito económico), repercutió en nuestra zona debido al fraccionamiento de haciendas, ranchos, ejidos, etcétera.

El área delegacional participaría en la guerra cuando, en junio de 1867, Porfirio Díaz sitió a Leonardo Márquez en la Ciudad de México. Márquez intentó romper el cerco el 9 de junio y fue detenido en el pueblo de La Piedad por Díaz.

En 1899, por decreto, se dispuso la municipalidad de México y 17 prefecturas municipales, entre las que estuvieron: Tacubaya, Mixcoac y General Anaya. Dentro de éstas quedaron comprendidos los territorios de nuestra actual Delegación; el gobierno del Distrito Federal quedó a cargo de un representante del ejecutivo.
Después, en 1903, se expidió la Ley de Organización Política y Municipal, que fraccionó al Distrito en 13 municipalidades. Con el decreto, una de las prefecturas fue la de Tacubaya, con los siguientes municipios: Mixcoac, Santa Fe, Cuajimalpa y el pueblo de Tacubaya. Con esta ley, Tacubaya y Mixcoac quedaron como dos municipalidades distintas.

El pueblo de La Piedad era famoso también por su calzada, que lo unía con la Ciudad de México (la Quinta Monterde, que estaba sobre el camino al templo de La Piedad, hoy calzada Ermita), y algo más por su cementerio, donde se enterraba a la gente común, mientras que cerca de ahí, en el Panteón Francés, se sepultaba a los más adinerados.

Otros pueblos de vieja existencia como Nonoalco, Xoco, Actipan, San Simón Ticumac, Tlacoquemécatl y Nativitas se habían integrado a ranchos y haciendas de la municipalidad, pero entre 1909 y 1910 se empedraron las calles y se les puso nombre y número.

Gran parte de la nomenclatura de calles de la actual Delegación se debe a hombres y mujeres destacados de la época porfiriana. Médicos como Nicolás San Juan; abogados como Artemio de Valle Arizpe y José Linares; ingenieros como Gabriel Mancera; terratenientes y negociantes como Ignacio Torres Adalid y el italiano Vicente Ambrossi; periodistas como Manuel M. de Zamacona; poetas como Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel M. Othón, Amado Nervo y otros. También de filántropos que donaron su fortuna para asilos, orfanatos y hospitales como Ernestina Larráinzar, Jesús Urquiaga, Miguel Laurent, Isabel viuda de Betti, Patricio Sáenz, Concepción Béistegui, etcétera. Personas que en aquel entonces, ya sea por su prestigio o condición socioeconómica, habitaban otros lugares y gozaban, la mayoría, de los beneficios de la época.

Pero la Delegación, aledaña al centro citadino, no estuvo al margen de la Revolución. Durante el maderismo, la actual delegación Mixcoac, fue el más beneficiado de los sitios; se le abasteció de agua potable a partir del suministro de El Olívar, pues el de Xochimilco estaba destinado para la zona de Santa Fe. Por otro lado, se atendió su solicitud para el arreglo de la sala de cabildos y fachada del Palacio Municipal.

Al albor del huertismo, el sonar de las botas y los fusiles militares fueron escuchados por los vecinos de la actual Delegación; la marcha de los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes (ubicada en la Calzada de Tlalpan) se dirigía a unirse a Bernardo Reyes, Félix Díaz y Manuel Mondragón. Varios de los cadetes habían partido de Tacubaya.

Entre los periodos de Carranza, Obregón y Huerta, la actual Delegación atrajo su atención. Por ejemplo, se tomó en cuenta la solicitud de los habitantes de supervisar el traslado y entrega de objetos (de la Colonia) del Templo de la Piedad, debido a que éste sería reparado. En especial con Carranza, San Pedro de los Pinos fue registrado como pueblo perteneciente a la delegación de Tacubaya, y empezó a tener los servicios urbanos necesarios.

Para noviembre de 1914, el gobierno de Carranza ya se había establecido en Veracruz y el avance de los convencionistas hacia la Ciudad de México marcaba un momento crucial. En aquel entonces, el constitucionalista y agrarista Lucio Blanco resguardaba la Plaza de México, pero el avance de los zapatistas le obligó a abandonarla.

Zapata y sus seguidores se posesionaron de Xochimilco, Tlalpan, San Ángel, Mixcoac y Tacubaya.

Aunque nada más estuvieron un día en Mixcoac, Tacubaya y otros lugares, los vecinos de nuestra actual Delegación debieron sorprenderse por el despliegue de sus fuerzas. Ya para 1917, promulgada la Constitución, se decretó a la Ciudad de México como la capital de la República Mexicana.


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